La entrevista tiene lugar en un receso del Foro Ambrosetti, donde hubo tres intervenciones con marchamo español: los ex presidentes Aznar y González, y Joaquín Navarro-Valls, ex portavoz de la Santa Sede, cuya intervención sobre el liderazgo y los valores concluyó con una cerrada ovación.
26.10.10
Gente que mola
Spiderman, Batman, Catwoman... Toda una caravana de híbridos de bicho y ser humano se pasean por las pantallas como queriendo hacernos comprender que los campeones de la especie sólo viven en la fábrica de los sueños. Lejos de ese mundo ficticio es donde de verdad podemos encontrar tipos excelentes. Gente con una exquisita finura de conciencia, capaz de resistir al mal aun a costa de ventajas personales. Algunos son héroes, y si nunca ha sido fácil serlo, ahora los héroes parecen una especie en extinción. Debería existir una ONG para salvarlos.
Noticias desalentadoras
A veces me pregunto si la formación que estamos dando a los alumnos que pueblan los centros de enseñanza media les facilita que, llegados a una de las encrucijadas de su vida, sean capaces de sacar lo mejor de sí mismos para afrontarlas. Si a uno le da por ponerse cenizo, las noticias de naufragios y las cifras de “desaparecidos en combate” referidas a gente conocida o a antiguos alumnos que navegan por la universidad, le llevan a pensar que en algo estamos fallando. No obstante, hay contraejemplos. Permítanme contarles un par de ellos.
The show must go on
Celia estudia en la universidad, y sin embargo saca buenas notas. Pero además es artista. Canta, baila y actúa con un talento poco común, ya demostrado sobre muchos escenarios. Lo suyo no son sólo dotes naturales. Se lo curra de lo lindo: clases de música, interpretación y baile en las mejores academias de España e Inglaterra, muchas horas de ensayo, mucho tesón. Y paciencia también, porque quiere llegar a lo más alto aunque tenga que abrirse paso poco a poco.
Por una serie de carambolas, Celia se encontró metida en un proceso de selección de actores en el que había cuatro mil candidatos para un papel protagonista. No era una obra cualquiera, sino un espectáculo a lo grande, con cifras mareantes de dinero invertido, una promoción publicitaria por todo lo alto y el respaldo de un exitoso grupo musical. Los casting son procedimientos desmesuradamente prolijos, pues el perfil que se busca para representar al protagonista ha de ser muy completo. Pues bien, Celia arrasó. Al poco tiempo tenía adjudicado el papel principal y los productores estaban encandilados con ella. También Celia soñaba con dar un paso decisivo en su carrera. Algo así como si Spielberg la hubiera llamado para ser la estrella de su próxima película.
Estos golpes de suerte se presentan muy de tarde en tarde, y en este mundillo de los focos no se puede dejar que la oportunidad pase de largo. Estamos acostumbrados a ver que bastantes adolescentes aspiren a ser modelos, cantantes, actores o actrices a poco que sepan moverse con cierta gracia. No hay más que observar cómo cada vez que se convoca un concurso o un casting para actuar en películas o musicales de gran despliegue mediático, se forman colas interminables de jóvenes en los puntos de la convocatoria.
Celia es especial
Pero Celia dijo no. Cuando pusieron el guión en sus manos, el mundo se derrumbó. Aquello era una colección de tópicos y vaciedades sobre los supuestos gustos de la juventud actual. Un argumento ramplón y en ocasiones zafio para alimentar el consumo de masas. El célebre productor que estaba al mando del cotarro no entendía nada. Una chica guapa, lista y desenvuelta no podía poner tanto reparo a unas escenas algo subidas de tono. En la puerta podría encontrar fácilmente un montón de chavalas dispuestas a vender su alma sin un pestañeo y a enseñar hasta el sistema linfático a la mínima sugerencia del guión. Es el precio de la fama, y todas lo saben.
No deja de ser curioso que para estos grandes montajes se exija una calidad sobresaliente en belleza, canto, baile, interpretación y hasta en duende, esa especie de magia que transforma a una persona sobre las tablas, según la definición de Federico García Lorca. No se repara en gastos para tener la mejor calidad de sonido, las más sofisticadas coreografías, los decorados y el vestuario más deslumbrante. Para todo se pide un diez menos para la calidad de los valores que se transmiten con una obra teatral dirigida a público juvenil. En ese terreno vale todo lo que vende.
No es lo mismo
Celia mantuvo el tipo y le dijo al famoso mandamás que tenía motivos personales para declinar la oferta. No se arredró porque de los halagos pasaran a las amenazas. Que su carrera se iba a ir al garete, que era una osadía rechazar el mejor contrato de su vida, que qué remilgos eran esos a su edad... Ella no le dijo que prefería su dignidad a su carrera. Tampoco supo o quiso hacer un discurso afirmando que tenía conciencia y que no pensaba ponerle precio. Es demasiado sencilla para eso. A mí me hubiera gustado soplarle al oído el estribillo rebelde de la canción de Alejandro Sanz para que se lo espetara al maromo de marras: “Vale, que a lo mejor me lo merezco / bueno, pero mi voz no te la vendo / puerta, y lo que opinen de nosotros... / léeme lo labios, yo no estoy en venta”.
En casa, Celia lloraba desconsolada. Con semejante negativa viajaban al mundo de nunca jamás muchas ilusiones y esperanzas. Muy fuerte para sus diecinueve años recién estrenados. Aunque quizá ella no piense igual que yo ni se le haya pasado por la cabeza el impresionante valor moral de su actitud, evoqué lo que Juan Pablo II dijo a los jóvenes cristianos en Tor Vergata al inicio de este siglo XXI: “Creer hoy en Jesús, conlleva una opción por Él y, no pocas veces, es como un nuevo martirio: el martirio de quien, hoy como ayer, es llamado a ir contra corriente para seguir al divino Maestro. Quizás a vosotros no se os pedirá la sangre, pero sí ciertamente la fidelidad a Cristo. Una fidelidad que se ha de vivir en las situaciones de cada día”.
Un apuesto broker
Desde muy joven, Chema apuntaba maneras de lince. Cuando todavía llevaba pantalón corto y no pasaba de un metro, hacía negocios en el recreo vendiendo varias veces, a chicos mayores que él, el bocadillo le que preparaba su madre. Nunca se quedó sin comer, nunca recibió una paliza por lo que hacía y nunca supo nadie en qué invertía aquel mocoso el dinero ganado.
Cuando terminó la carrera, no tuvo que buscar trabajo. Ya le habían buscado a él. Un empresario se presentó en su facultad preguntando por el mejor alumno de Económicas que fuera experto en Bolsa. Al mes de licenciarse, ya tenía despacho. Con veintitrés años recién cumplidos era director financiero de una empresa con más de ochocientos empleados, entre obreros y ejecutivos. Un niño tenía que meter en vereda a gente que podría haber sido su padre o su abuelo. Y vaya si lo conseguía. Pisando fuerte y metiendo horas.
Yo tenía la mosca detrás de la oreja. En nuestras conversaciones trataba de moderar su apetito de éxito, porque sé que Chema es ambicioso, listo y yo pensaba que implacable y sin escrúpulos. Me escamaba su frialdad religiosa. Siempre ha gastado conmigo una afilada ironía ―casi sarcasmo en ocasiones― cuando nos adentrábamos en el terreno de la fe y de la práctica cristiana. Pero me equivoqué.
Me entero yo
Una mañana me llamó y quedamos para comer. Estaba en la calle. Su jefe le había amenazado con el despido si no se plegaba a una maniobra turbia. Y no le dejó que se lo repitiera. Cogió sus bártulos y se encaminó a la oficina del paro. “Ya en otras ocasiones había querido obligarme a hacer cosas desagradables ―me contaba con la vehemencia que le caracteriza―, como echar broncas injustificadas o despedir a veteranos padres de familia por errores nimios. Esta vez quería escamotear unos milloncejos (de euros) a la hacienda pública”. “Es una operación contable muy sencilla ―le decía el patrón―, no se va a enterar nadie”. “Me entero yo, y eso me basta”, respondió Chema, alzando la voz. El tono de la conversación fue creciendo y al final se quedó sin trabajo. Yo estaba asombrado. No encontraba en él ninguna muestra de fastidio o de autocompasión. Tampoco buscaba mi alabanza. Tan sólo estaba exteriorizando un diálogo con su conciencia. Por otra parte, no tardaría en encontrar otro empleo, como así fue.
Tal vez no lograré ver a Chema convertido en un tipo piadoso (tuvo una novia fantástica que a punto estuvo de conseguirlo, pero por desgracia rompieron). Sin embargo, aquella respuesta ―me entero yo― en una situación en la que se jugaba la tranquila continuidad de su carrera profesional, me hizo comprender que no había hecho un diagnóstico acertado al fijarme solamente en su grado de práctica religiosa. Las raíces de la formación cristiana que ha recibido en su casa son muy hondas. Uno de sus frutos es, sin duda, esa valiente honradez.
Las advertencias de Kipling
Entonces reflexioné sobre los terribles dilemas ante los que tantos muchachos sin experiencia tienen que bandearse. ¿Cuántos habrán vendido su conciencia por mucho menos? En estas lides, hacer la primera trapisonda puede resultar traumático, pero una vez metidos en harina, la conciencia se va acolchando y uno se desliza, lo quiera o no, por un tobogán hacia el club de los tramposos. Y todavía te encuentras a algunos que se tranquilizan pensando que se trata de un club muy frecuentado.
A más de uno de estos me gustaría pedirle que leyera despacio los condicionales del conocido poema de Rudyard Kipling, el autor de El Libro de la Selva. La poesía se llama If... (“If you can keep your head when all about you are losing…”) y entresaco algunos versos: “Si puedes mantener intacta tu firmeza / cuando todos vacilan a tu alrededor / y confías en ti mismo cuando los demás dudan... / Si puedes esperar y no cansarte en la espera / y salpicado de mentiras, no caes en la mentira... / Si eres capaz de llenar el minuto inolvidable / de sesenta segundos que te lleven al cielo / tuya es la tierra y lo que en ella habita / y lo que es más, serás hombre, hijo mío”.
Pienso que también conviene advertir que estos rasgos de audacia no se improvisan. Es sumamente raro que alguien que no haya entrenado duro durante mucho tiempo consiga hacer una marca espectacular en unas olimpiadas. Es difícil concebir que alguien que no esté al menos familiarizado con la lucha para jugar limpio con su conciencia, tenga de repente un insólito ataque de honradez. Ojo: la conciencia es el foro donde Dios habla, bajito y de tú a tú, y no el almacén de los caprichos.
Tanto Celia como Chema han sido alumnos míos. No creo que mi paso por sus aulas haya influido demasiado en que sean como son ahora. Pero me gusta presumir de ellos. Son gente que mola.
(Javier Láinez. Arvo.net).
24.10.10
Nueva Evangelización
El pasado doce de octubre, el Papa creó un nuevo organismo en la Curia Romana: el «Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización». El nombre de “Consejo” podría sugerir que se trata de un organismo de rango inferior al de las Congregaciones Romanas. Pero no; la finalidad del nuevo Consejo es promover la evangelización en las naciones donde el Evangelio hace siglos que fue anunciado y parecía que los había impregnado. Las transformaciones sociales, económicas y culturales han supuesto un impacto tal en las convicciones y prácticas religiosas, que hoy reclaman que se les vuelva a proponer el Evangelio con nuevo empuje y alegría. No es, por tanto, un doblaje de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Ésta promueve la evangelización allí donde nunca ha sido anunciado o donde las iglesias son de nueva creación y los bautizados representan una minoría. El nuevo Pontificio Consejo se crea para anunciar el Evangelio en naciones de antigua cristiandad, entre las que se encuentran las de Europa.
A mí me ha llenado de alegría, de agradecimiento y de esperanza. Porque he visto que el Papa actual ha creado una institución con vocación de permanencia y universalidad para llevar a la práctica el magisterio de Pablo VI y, muy especialmente, del venerable Juan Pablo II sobre la nueva evangelización. Algo que considero no sólo muy conveniente, sino absolutamente imprescindible y urgente, si queremos responder a lo que Dios espera de nosotros en este momento, a la vez comprometido y apasionante, en que nos encontramos.
Todos sabemos, en efecto, que la gran mayoría de europeos ha sido afectada por los fenómenos de la secularización, el relativismo y el paganismo. Esto se hace notar, de modo particularmente claro, en las nuevas generaciones. Baste pensar, por ejemplo, que son muchísimos los que se han apartado de la práctica religiosa y/o rechazan el magisterio de la Iglesia en cuestiones tan nucleares como la transmisión y defensa de la vida, el matrimonio, la familia, las relaciones extraconyugales, la justicia social, las verdades objetivas, etcétera.
El resultado final es que nos encontremos ante una realidad estremecedora: la mayor parte de los europeos y españoles están bautizados; pero son muy pocos los que están evangelizados y convertidos, y su vida práctica es claramente pagana. Si a ello añadimos que aumenta el número de quienes no reciben el Bautismo en la primera infancia y ni siquiera en la edad escolar, nuestro mapa religioso de los próximos años registrará un alto número de adultos no bautizados. Sin contar los emigrantes.
Es, pues, absolutamente necesario realizar sin dilaciones una nueva evangelización, un anuncio claro y explícito de Jesucristo: de su Persona, de su obra salvadora, de su doctrina, y pasar de una Iglesia con parámetros de ‘cristiandad’ a otra decididamente evangelizadora.
Por eso, ¿cómo no alegrarse y llenarse de esperanza y optimismo pastoral ante la creación de un Organismo que nace con el objetivo preciso de poner medios concretos para que surja un nuevo impulso evangelizador entre los pastores y fieles, y creemos nuevos métodos de acción pastoral? Me parece que las Conferencias Episcopales, los Organismos diocesanos y todas las realidades apostólicas, nuevas y antiguas, somos convocados a colaborar estrechamente y en plena comunión efectiva y afectiva con el nuevo Pontificio Consejo. El hecho de que sea el Papa el que haya oficializado la puesta en marcha de un organismo específico de evangelización para nosotros, es garantía suficiente de que el Espíritu nos inspirará y ayudará eficazmente en la nueva etapa que la Iglesia está llamada a emprender en Europa y España.
(Mons. Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos)
23.10.10
20.10.10
Tras una mariposa
Estaba un bebe sentadito en el lugar a donde había llegado gateando. Era un jardín soleado de una mañana primaveral. Una mariposa, revoloteando, llamo su atención y alzo su mano para cogerla. Pero la mariposa se fue volando a otra flor, y el niño se levanto y la siguió.
La mariposa, pizpireta, al abrir y cerrar sus alas volando mostraba el encanto de sus atractivos colores, y el niño corría tras ella. Se detenía en las flores más hermosas, pero solo un instante, y el muchacho no la podía coger.
Un tiempo después el joven la perseguía con una moto. Mas tarde el hombre la quería atrapar desde un coche.
Un día otoñal, estaba sentado al sol, junto a otros seniors, y tuvo el arranque de perseguirla. Pero la carrerita le fatigo. Aquel esfuerzo fue superior a sus fuerzas. Su corazón no resistió.
Sus colegas, tan ancianos como él, exclamaban: ¡Mira que echar a correr detrás de una mariposa…!
La mariposa, pizpireta, al abrir y cerrar sus alas volando mostraba el encanto de sus atractivos colores, y el niño corría tras ella. Se detenía en las flores más hermosas, pero solo un instante, y el muchacho no la podía coger.
Un tiempo después el joven la perseguía con una moto. Mas tarde el hombre la quería atrapar desde un coche.
Un día otoñal, estaba sentado al sol, junto a otros seniors, y tuvo el arranque de perseguirla. Pero la carrerita le fatigo. Aquel esfuerzo fue superior a sus fuerzas. Su corazón no resistió.
Sus colegas, tan ancianos como él, exclamaban: ¡Mira que echar a correr detrás de una mariposa…!
(José Murillo)
19.10.10
Estudio y trabajo
TRABAJO Y PEREZA (Lc 10, 38–42)
Descripción del pasaje: Jesús tenía tres amigos que eran hermanos y con frecuencia iba a su casa. Cada uno le quería a su modo.
Marta cuando iba Jesús preparaba todo con mucho cariño. Seguramente se repartirían el trabajo. María se organizaría mejor y terminaría antes de que llegara el Señor. Marta, más nerviosa calcularía peor. Quizá perdía un poco el tiempo o querría quedar bien y se pasaba con los preparativos.
En fin un día que llegó el Señor todavía estaba metida en la cocina. Empezaría a criticar por dentro a su hermana y a pensar que Jesús no se daba cuenta de su sacrificio.
Y como tenía mucha confianza con Jesús le dijo: ¿no te importa que mi hermana me deje sola en las cosas de la casa? ¡Dile que me ayude!
Consideraciones: cualquier trabajo debo hacerlo por el Señor. No basta con trabajar mucho y hacerlo bien.
El Señor conocía que Marta era muy buena persona, pero quería que fuese mejor. Y como era muy transparente por eso le podía decirle las cosas con claridad.
Un trabajo se puede hacer de distintas maneras: con pereza, de forma chapucera, con desorden. O por el contrario: siendo un agonía o un perfeccionista. O un pesetero, un cumplidor, un responsable o un enamorado.
Diálogo: Señor, ¿hay algo en mi trabajo que te gustaría que cambiara? Perdona el tiempo perdido y las chapuzas.
Señor, trataré de cumplir un horario y ofrecértelo cada día. Voy a ponerme siempre un crucifijo o una estampa de la Virgen delante del libro y así me acordaré de hacerlo por ti.
Descripción del pasaje: Jesús tenía tres amigos que eran hermanos y con frecuencia iba a su casa. Cada uno le quería a su modo.
Marta cuando iba Jesús preparaba todo con mucho cariño. Seguramente se repartirían el trabajo. María se organizaría mejor y terminaría antes de que llegara el Señor. Marta, más nerviosa calcularía peor. Quizá perdía un poco el tiempo o querría quedar bien y se pasaba con los preparativos.
En fin un día que llegó el Señor todavía estaba metida en la cocina. Empezaría a criticar por dentro a su hermana y a pensar que Jesús no se daba cuenta de su sacrificio.
Y como tenía mucha confianza con Jesús le dijo: ¿no te importa que mi hermana me deje sola en las cosas de la casa? ¡Dile que me ayude!
Consideraciones: cualquier trabajo debo hacerlo por el Señor. No basta con trabajar mucho y hacerlo bien.
El Señor conocía que Marta era muy buena persona, pero quería que fuese mejor. Y como era muy transparente por eso le podía decirle las cosas con claridad.
Un trabajo se puede hacer de distintas maneras: con pereza, de forma chapucera, con desorden. O por el contrario: siendo un agonía o un perfeccionista. O un pesetero, un cumplidor, un responsable o un enamorado.
Diálogo: Señor, ¿hay algo en mi trabajo que te gustaría que cambiara? Perdona el tiempo perdido y las chapuzas.
Señor, trataré de cumplir un horario y ofrecértelo cada día. Voy a ponerme siempre un crucifijo o una estampa de la Virgen delante del libro y así me acordaré de hacerlo por ti.
(Fuente: A. Balsera)
Carpe diem
"El constante devenir ofrece a los sentidos y a las potencias del alma tantas posibilidades de distracción que existe el riesgo de vivir en un estado de distracción permanente
La atención a las múltiples y constantes necesidades de la vida pueden sumir al hombre en una actividad frenética de modo que consuma todas sus energías en sobrevivir y le impidan considerar los aspectos esenciales del fin de la vida
El hombre corre el riesgo de consumir todas sus energías consumiendo".
La atención a las múltiples y constantes necesidades de la vida pueden sumir al hombre en una actividad frenética de modo que consuma todas sus energías en sobrevivir y le impidan considerar los aspectos esenciales del fin de la vida
El hombre corre el riesgo de consumir todas sus energías consumiendo".
(José Murillo)
Docilidad en la confidencia
María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón (Lc 2, 19). Esa actitud de nuestra Madre merece el elogio de su Hijo: bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan (Lc 11, 28). Escuchar lo que nos dicen con disposición de entrega. Guardar en el corazón durante la semana los consejos recibidos no es algo pasivo, es meditarlos, llevarlos a la oración, concretarlos para ponerlos en práctica. Docilidad supone también tener iniciativa en la vida interior sugiriendo al Director posibles puntos de lucha.

“Cuidadme especialmente la Confidencia, este medio de formación personal que el Señor ha querido en su Opus Dei, para que el espíritu de cada uno se identifique más y más con el espíritu que entregó a nuestro Padre. Contad sinceramente vuestra vida en esa charla confidencial, a la que acudís a buscar los remedios espirituales para vuestra alma: tiene muchísima importancia. Os aseguro que, sin dirección espiritual, sin la confesión contrita, no puede haber verdadera vida interior. Cada alma necesita que le exijan: por eso os pido insistentemente que acudáis a estos medios” (de nuestro Padre, Crónica 1974, p.222) (CDF I 109).
Es voluntad de Dios que la dirección de la nave la lleve un Maestro, para que con su luz y conocimiento, nos guíe a puerto seguro (Camino, n. 59). Dios ayuda a nuestros Directores a indicarnos el camino –en qué hemos de entregarnos y cómo– porque desea que nos dejemos guiar por ellos. Dejarse guiar, luchando donde nos dicen y no donde a nosotros nos parece. Al que obedece, Dios le da la victoria: vir obediens loquetur victoriam (Pr 21,28).
“Hacer bien la Confidencia es un modo estupendo de reafirmar la entrega, porque os llevará a no reservar nada para vosotros mismos, y a abrir vuestro corazón de par en par: sabréis hablar de lo que quizás os avergüenza y contar con la misma sencillez los pequeños y los grandes milagros que el Señor obra en vuestra alma. Para eso, preparad la charla fraterna en la presencia de Dios, con mucha visión sobrenatural,convencidos de la verdad de unas palabras de nuestro Fundador, que desde su marcha al Cielo han adquirido un sentido particularmente profundo: cualquiera que sea quien recibe la Confidencia, es vuestro mismo Padre quien la recibe (Instrucción, 31-V-36) (CDF I 109).
Dabis ergo servo tuo cor docile (1 R 3,9). Sensibilidad para captar las insinuaciones de quienes dirigen nuestra alma. Parábola del sembrador (Lc 8, 5-15). La docilidad prepara la tierra de nuestra alma para que frutifique la Palabra que Dios siembra en ella.
“A mis hijas y a mis hijos que tienen el encargo -¡la responsabilidad!- de recibir las charlas fraternas de sus hermanos, les recuerdo que son instrumentos de los que Dios desea servirse para santificar a los demás. Por eso, necesitáis muy especialmente los dones de consejo y de fortaleza, que el Espíritu Santo no niega a los que se lo piden con humildad. Hijas mías, hijos míos, cuidad mucho vuestra propia vida interior, para no ser nunca estorbo a la acción divina; fomentad en vuestra propia respuesta el hambre de conocer y de practicar cada día mejor vuestro espíritu; sed muy dóciles a las directrices del Consejo local, que carga con la gran responsabilidad de atender a todos los del Centro; y sabed exigir a vuestros hermanos con cariño y con energía, sin falsas comprensiones que harían daño a sus almas y a las vuestras” (CDF I 111).
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